Traducido de Ratamess (2012)
Antes de hablar sobre los tejidos
conectivos, es importante repasar la terminología asociada con la carga, la
cual inicia el proceso de adaptación. El tejido conectivo puede adaptarse
solamente cuando la carga es progresiva y aumenta el estrés. El estrés mecánico
está definido por la fuerza interna
observada dividida por el área de la sección transversal de la estructura del
tejido conectivo. Por definición, el menor estrés mecánico se produce cuando el
área transversal del tejido conectivo (denominador de la ecuación) incrementa
para el nivel de fuerza encontrada. Entonces, el tejido conectivo incrementa la
tolerancia a las cargas por incremento de la talla y/o de las propiedades
estructurales. Esto tiene importantes ramificaciones para la prevención de lesiones
en deportes y la fuerza de transmisión del músculo al hueso. Las adaptaciones
del tejido conectivo pueden tener lugar para acomodar los cambios en el
rendimiento muscular. Quizás, las adaptaciones del tejido conectivo son de un
ratio menor que las adaptaciones musculares.
Los tendones están formados de un 60% - 70% de agua, de
fibroblastos (células productoras de colágeno) y fibrocitos (células maduras), elastina, colágeno y
sustancias de base (las sustancias de base ayudan a dar estabilidad estructural
a los tendones). La elastina da elasticidad mientras que el colágeno provee de
fuerza de tensión.
Existen dos tipos de colágeno:
-Colágeno tipo I: se encuentra en
la piel, los huesos, los tendones y los ligamentos.
-Colágeno tipo II: se encuentran en
los cartílagos.
El colágeno provee de fuerza
porque se sitúan en paralelo unos con otros, forman microfibrillas. Éstas
forman fibrillas, y la combinación de éstas forman el colágeno (las fibrillas
son las unidades de carga). El colágeno es activado por el procolágeno. El
colágeno tiene un 25% de prolina, un 25% de hidroxiprolina y un 33% de glicina.
Éstos son aminoácidos que ayudan a dar estabilidad a los enlaces de hidrógeno.
Estos enlaces proveen de gran fuerza al colágeno. La síntesis y degradación de
colágeno está relacionada con la carga y con el estrés al que se ve sometido.
Adaptaciones de los ligamentos,
tendones y fascias al entrenamiento:
El mayor estímulo para el
crecimiento de tendones, ligamentos y fascias son las cargas mecánicas que
conducen a la hipertrofia. El estrechamiento del citoesqueleto en respuesta a
las cargas parece ser el estímulo que produce una mayor cantidad de síntesis de
colágeno. El grado de adaptación es proporcional a la intensidad de del
ejercicio. Donde se incrementa incrementar la fuerza es: a) en la unión entre
el tendón y el hueso, b) dentro del tendón y c) en la frontera entre la fascia
y el músculo esquelético. Un incremento del número de fibrillas de colágeno,
densidad, y diámetro, y un gran número de enlaces cruzados incrementaría su
fuerza. La hipertrofia muscular necesita de un aumento del área transversal
estructural del tendón para acomodarse a la salida de fuerza.
El ejercicio inicia el proceso de
adaptación del tendón. El ejercicio agudo (aeróbico y anaeróbico) inicialmente
resulta en una degradación del colágeno; quizás, los días siguientes le sigue
un incremento del ratio de síntesis de colágeno significativo. La síntesis de
colágeno tipo I puede ser elevada durante el entrenamiento crónico. Se ha sugerido
que el entrenamiento inicialmente resulta en un incremento de la degradación de
colágeno y que inmediatamente le sigue una reestructuración de la organización
de la célula. El entrenamiento prolongado resulta en un incremento del área
transversal del tendón. La rigidez del tendón (fuerza transmitida por unidad de
presión) se incrementa como resultado del entrenamiento de fuerza y puede
abarcar la reestructuración de la organización del tendón, cambiando para
incrementar la fuerza del tendón inicialmente en ausencia de la hipertrofia.
Kubo y colaboradores mostraron un aumento del 15% - 19% en la rigidez del
tendón de Aquiles siguiendo un entrenamiento de fuerza de 8 semanas. De gran
importancia es que las cargas pesadas (80% de 1 RM) incrementan la rigidez del
tendón pero con cargas ligeras (20% de 1RM) no se produce.
Adaptaciones musculares al
entrenamiento de fuerza:
La miogénesis es el proceso de
formación de nuevas fibras musculares, y sólo se da como parte de la
remodelación y regeneración de un músculo lesionado.
Las transformaciones de unas
fibras a otras se dan durante los entrenamientos de fuerza, de velocidad o de
resistencia.
La hipertrofia se incrementa como
resultado del entrenamiento anaeróbico y parece estar relacionado con la
intensidad del entrenamiento, el volumen, las acciones musculares usadas, el
tipo de fibra, la ingesta nutricional, la formación de metabolitos, y el
contenido de agua de los músculos.
La hiperplasia (formación de
nuevas células musculares) parece haberse demostrado en animales, pero su
influencia en el crecimiento muscular en los humanos es debatible actualmente.
Cambios estructurales en el
músculo ocurren en respuesta al entrenamiento. Esto incluye el aumento del nº
de miofibrillas, la densidad del sarcoplasma, del retículo sarcoplásmico y los
túbulos T, y la actividad de la bomba sodio-potasio.
Otras adaptaciones en el músculo
esquelético incluyen un incremento en la capacidad tamponadora, el sustrato
anaeróbico, la alterada actividad enzimática, el incremento de fuerza en las
células conectivas, la regulación de los receptores de hormonas anabólicas,
incremento de la longitud y cambio de orientación en las fibras musculares, y
en algunos casos (entrenamiento aeróbico) aumento del nº de mitocondrias y
aumento de la capilarización.
Bibliografía
Ratamess, N (2012). ACSM´s Foundations of Strength and Conditioning. Wolters Kluwers.
Bibliografía
Ratamess, N (2012). ACSM´s Foundations of Strength and Conditioning. Wolters Kluwers.




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