Educación emocional en el deporte

        (texto completo) 
 Una de las claves para trabajar con deportistas jóvenes (educación formal, actividades extraescolares, etc) es marcarnos objetivos a cumplir. ¿Qué deberían de conseguir dichos jugadores con nuestra labor?
Personalmente, me inclino a trabajar sobre el siguiente concepto:
EMPODERAR A LOS ALUMNOS.


Según la R.A.E., empoderar es “dar a alguien autoridad, influencia o conocimiento para hacer algo” (2º acepción).
Si nos vamos al sistema educativo español (en el caso de la Educación Física), el objetivo primordial es que los alumnos terminen con la capacidad (y la motivación) de organizarse entre ellos y hacer ejercicio de forma autónoma. Un gran éxito del trabajo del docente, quizás más evidente en secundaria que en primaria, es el hecho de que los estudiantes queden entre ellos (o con otros) para practicar.
Parece que aquí hay una gran discordancia con lo que a bote pronto puede pensar un profesional de la actividad física…¿de qué me sirve que ellos hagan ejercicio de forma autónoma, si luego no me van a necesitar?
Ahí está el primer error, que es pensar que no nos valoran. Todo lo contrario, cuanto más asentado esté el hábito de hacer ejercicio físico, más nos tendrán en cuenta.
Esto es igual que aprender algo de informática. El hecho de que alguien pueda aprender a manejarse en ciertas temáticas no significa que vaya a ir solo por la vida. Todo lo contrario, va a querer compartir sus experiencias con otras personas, lo que favorece al profesional. 



Por lo tanto, como profesional de la actividad física, pienso que lo mejor que puede hacer una persona X o Y es que practique y valore de forma crítica todo lo relacionado con el deporte y la actividad física. Y todo esto se consigue empoderando a los alumnos.
Y no solo hemos de conseguir que nuestros deportistas consigan la autonomía y la motivación necesaria para que practiquen por su cuenta. Un factor muy relevante en el deporte es el tema de los valores que transmitimos. Además de las posibilidades que nos ofrecen diferentes estrategias o metodologías, debemos de seguir una premisa básica: ser coherentes con lo que fomentamos. De nada nos sirve hablar de XX si nosotros hacemos caso omiso a dicha idea.
Personalmente me gusta fomentar la creatividad y el espíritu de innovación. (entre otras cosas). Nuestros alumnos "nacen" desde pequeños con una gran creatividad, y somos nosotros (a través de la gestión de los errores de los alumnos) los que influiremos en el desarrollo creativo de los mismos.



Esto es deseable en cualquier grupo humano (y de gran relevancia), no solo en las clases de educación física, sino en la gran mayoría de las actividades físico-deportivas (deporte-salud, deporte-rendimiento,...).
Las propuestas que surgen de esta idea (dinámicas de grupo, retos cooperativos, etc) nos permiten su aplicación en un amplio abanico de contextos.
También se deben de fomentar, tanto en la educación formal como en la informal, las competencias personales. Dichas competencias se basan en el concepto de las inteligencias múltiples, que surgieron para suplir los problemas que aparecen al hacer uso únicamente del IQ (cociente intelectual).
Parece que acabo de hablar en chino, ¿verdad? Pues no estoy hablando de otra cosa que lo que todos conocemos como autorregulación emocional y habilidades sociales (relacionadas con la competencia social y cívica).


A causa del excesivo aumento del uso del término “calidad educativa”, las leyes educativas de algunos países europeos se están centrando en aumentar los conocimientos instrumentales en detrimiento de la formación más humanística.
Esto se ve claramente en el aumento de conflictos en el aula. Una de las causas es la pérdida de autoridad por parte del docente (no me refiero a una autoridad militarista y dictatorial). Los alumnos se ven respaldados para hacer prácticamente lo que les dé la gana. Además, la menor importancia de la educación humanística, unido al crecimiento exponencial de las TICs (tecnologías de la información), hace que sea necesario un mayor énfasis en la competencia social y cívica.



El material humano con el que trabajamos los entrenadores/docentes es muy sensible. Se espera y se necesita que de cada profesional dé lo mejor de sí mismo. Lo que uno haga, las actitudes y los comportamientos que tengamos les marcará como personas. 




Basándome en los modelos alternativos de enseñanza-aprendizaje que surgen en la educación físico-deportiva, debemos de tener claro algunas premisas básicas en nuestro trabajo como docentes/entrenadores. Invito al lector a obtener información sobre los fundamentos de dichos modelos de enseñanza. 
En esta entrada solamente escribiré sobre una de las ideas en que se basan los modelos alternativos:
-         El verdadero responsable del aprendizaje del chico/a es él mismo. Con esto no quiero decir que debemos echarle la culpa a nuestros alumnos de los problemas que se encuentren a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje. Debemos dar el 100% como profesionales que somos para conseguir empoderarles. Es decir, darles opciones y posibilidades reales para que “elijan su propia aventura” en su proceso de formación. Obviamente, será muy diferente las responsabilidades que pueden asumir los alumnos (por poner un ejemplo muy claro, no será igual la autonomía de alumnos de 1º de E.S.O. que las que podamos trabajar en 2º de Bachillerato) .

No hay comentarios:

Publicar un comentario