Ejercicio y Covid-19


¿Cómo se une el SARS-CoV-2 a nuestro organismo?
       Los genomas de coronavirus son de la clase de ARN de cadena positiva y tienen, con mucho, el genoma más grande de todos los virus de ARN positiva. Cuando el SARS-CoV-2 infecta a un humano, se une a través de su spike” proteína a la proteína enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) que es el receptor en la superficie de las células humanas. La unión del virus a ACE2 desencadena un evento de fusión de membrana que permite que el virus ingrese en las células (Wackerhage et al, 2020).
       La respuesta inmune a este virus parece ser consistente ampliamente con el síndrome de liberación de citokinas (CRS/ cytokine storm). CRS/cytokine storm es una respuesta inflamatoria severa que puede surgir a partir de múltiples condiciones incluidas enfermedades infecciosas y no infecciosas, incluyendo graft vs host disease (enfermedad de injerto contra huésped, que es una condición inmune que ocurre tras un procedimiento de trasplante, cuando las células inmunes que vienen del donante, conocidas como graft cells, atacan a las células recipiente del paciente)(Conrad Stöppler, 2017). Enfermedad del Ébola, viruela, y alguna reacción a partir de ciertos medicamentos. Se ha postulado que CRS/cytokine storm fue la primera causa de mortalidad en la pandemia de gripe de 1918, SARS, H5N1, y el brote de hantavirus (Kivela, 2020).
Los síntomas pueden variar desde una tos leve a un fallo respiratorio fulminante. Los test positivos han sido obtenidos de pacientes asintomáticos. Los síntomas que aparecen, según su porcentaje de aparición, son (Shazia et al, 2020):
-Tos: 50-80%
-Fiebre: 85%
-Fatiga: 69.6%
-Disnea: 20-40%
-Infección respiratoria superior: 15%
-Síntomas gastrointestinales (nausea, vómitos, diarrea): 10%


¿El ejercicio afecta el riesgo de una infección por SARS-CoV-2?
     Curiosamente, especialmente el ejercicio de alta intensidad aumenta la concentración de ACE2 en plasma en algunas personas (aumento medio del 28%). Esto podría ser beneficioso si se produce un aumento de ACE2 en plasma a través de la liberación de las membranas en el plasma, o perjudicial si el ejercicio aumenta los niveles generales de ACE2 tanto en las membranas celulares como en el plasma. Para comprender esto, necesitamos investigar urgentemente cómo el ejercicio afecta las concentraciones de ACE2 en las membranas de las células objetivo y en el plasma, y ver si dichos cambios alteran el riesgo de infección y la gravedad de COVID-19 (Wackerhage et al, 2020).
    Hoy en día, la gente está siguiendo caminos que mejoran la habilidad inmunitaria, como la nutrición y el ejercicio. Hay muchas investigaciones que muestran los efectos de la suplementación nutricional en las células e inflamación en condiciones de obesidad. Estudios previos han mostrado que la actividad física puede mejorar la salud inmune vía incremento en las células inmunes. Así, se sugiere que la función inmune puede ser incrementada por una actividad física apropiada antes de la enfermedad, la cual puede ser aumentada en el cuerpo contra el virus (Saleh R y Fahimeh H, 2020).

     Hay una teoría que puede explicar el riesgo del ejercicio de alta intensidad. La teoría de “la ventana abierta” se caracteriza por la supresión del sistema inmune siguiendo el ejercicio de alta intensidad (…). El concepto de la “curva J” explica que los individuos que regularmente desarrollan ejercicio de moderada intensidad mejoran su sistema inmune (…). El ejercicio de alta intensidad produce muchos oxidantes y suprime el sistema inmunológico, y puede ser peligroso (especialmente, en condiciones de obesidad). La peroxidación de lípidos en condiciones de obesidad es mayor que en la condición de no obesidad. Hay alguna prueba indirecta que hace una aproximación conservadora respecto al uso del ejercicio de alta intensidad en el brote de COVID-19. En adición, COVID-19 puede ser asintomático en algunos días y así, el ejercicio de alta intensidad puede ser peligroso (Saleh R y Fahmieh H, 2020).
     Sin embargo, parece ser que los atletas no están protegidos de los síntomas graves del COVID-19 (Wackerhage et al, 2020):
-El paciente 1 del brote italiano de COVID-19 era un corredor de maratón de 38 años que paso más de 2 semanas en cuidados intensivos con neumonía grave.
-Mark Stubbs, un corredor de maratón en forma de 28 años, también requirió cuidados intensivos.
-El ex - nadador medallista olímpico de oro y plata Cameron Van der Burgh tuiteó el 22 de marzo de 2020 que “he estado luchando con COVID-19 durante 14 días hoy. Con mucho, el peor virus que he padecido a pesar de ser un individuo sano con pulmones fuertes (no fumar / deporte), vivir un estilo de vida saludable y ser joven (menos demográfico en riesgo).
   Si bien estos informes son anecdóticos, muestran que los atletas per se no están protegidos de un curso severo de COVID-19.

   Por lo tanto, el efecto protector del ejercicio contra el COVID-19, no parece claro a día de hoy. 
Bibliografía
Kivela, P (2020) Paradigm Shift for COVID-19 Response: Indentifying High-risk Individuals and Treating Inflammation. Western Journal of Emergy Medicine. 21(3): 473-476. 

Saleh, R-A y Fahimeh, H (2020). Exercise against SARS-CoV-2 (COVID-19): Does workout intensity matter? (A mini review of some indirect evidence related to obesity. Obesity Medicine. 
Shazia, J et al (2020) Diagnosis and Mangement of COVID-19 Disease. American Thoracic Society. Vol 201, 19-22.
Wackerhage, H et al (2020). Deporte, ejercicio y COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2. German Journal of Sports Medicine. Vol 71, nº 5.

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