El síndrome de
Down es un tipo de discapacidad mental causada por una trisomía del gen 21.
Este síndrome se diagnostica en 1 de cada 650-1000 nacimientos, y tiene un
marcado crecimiento en la prevalencia conforme avanza la edad de la maternidad
(adaptado de Mendoza et al, 2010).
Normalmente,
estos padres sienten que la calidad de vida de sus hijos con síndrome de Down
es inferior a la calidad de vida que los padres de hijos sin síndrome de Down
perciben (adaptado de Shield et al, 2018). Sin embargo, los propios jóvenes
adultos con síndrome de Down perciben que tienen una buena vida, siendo
conscientes de las barreras y limitaciones que tienen. Por ello, pese a que
tengan síndrome de Down, tienen sueños y aspiraciones como cualquiera, y en la
medida de lo posible todos los que trabajamos con ellos debemos de intentar
facilitárselo todo lo posible (adaptado de Scott et al, 2014).
Respecto a los
profesionales de la actividad física, debemos tener en cuenta las siguientes
características:
-Presentan inestabilidad e ineficiencia en el aprendizaje de tareas (adaptado de
Wishart, 1993).
-Por lo general, presentan menor nivel de actividad física cuando son niños
(adaptado de Fox, 2019).
-Presentan un consumo de oxígeno pico menor que las personas que no tienen
síndrome de Down a igualdad de condiciones (es decir, que el oxígeno que pueden
aprovechar para hacer un esfuerzo máximo es distinto) (Mendoza, 2010).
-La economía
del movimiento no es igual. Por ejemplo, cuando andan presentan una
longitud del paso menor y una velocidad menor (siendo similar la coordinación
entre tronco, tren inferior y tren superior que las personas sin síndrome de
down) (adaptado de Beerse et al, 2019). Además presenta gran variabilidad con
respecto a la edad del sujeto (la marcha más eficiente se presenta en la
adolescencia)(adaptado de Smith et al, 2011).
-El movimiento de ajuste anticipatorio ante un obstáculo (como por ejemplo, una
escalera), es menor que en las personas sin síndrome de Down. Además presentan
dificultades en la conexión entre la percepción y el movimiento, y disminuye con
la edad (adaptado de Vimercati et al, 2013) (adaptado de Smith et al, 2008) (adaptado
de Liang et al, 2018).
-Tienen un equilibrio
estático similar a los que no tienen discapacidad, pero presentan problemas
cuando tienen que realizar la prueba con los ojos cerrados (problemas somato-sensoriales)
(adaptado de Villaroya et al, 2012).
-Los adolescentes con síndrome de Down presentan una
masa ósea menor que en la población
sin síndrome de Down (adaptado de González-Agüero et al, 2011).
-Presentan una respuesta hormonal diferente durante el ejercicio (en testosterona,
por ejemplo, es menor) (adaptado de Bricout et al,2008).
-Suelen
presentar co-morbilidades conforme
avanzan la edad (alzheimer, disfunción tiroidea, depresión, desórdenes
cardiovasculares, obesidad, desórdenes musculoesqueléticos,…) (Barnhart et al, 2007).
-Presentan hipotonía, rasgos faciales característicos,
hiperlaxitud, alteraciones cardíacas, del lenguaje, auditivas y de la conducta
adaptativa (Gámez et al, 2019).
-La hiperlaxitud y la hipotonía generan alteraciones del aparato locomotor:
subluxación atlanto-axoidea, luxación de caderas unilateral o bilateral,
escoliosis, luxación recidivante de la rótula, pies planos-valgos laxos y metatarso
varo en el primer dedo (Zamora et al, 2012).
Sin embargo,
la actividad física es la que puede mejorar las características relacionadas
con la condición física: obesidad, síndrome metabólico, fragilidad ósea,…
Como
intervenciones que se pueden realizar para este grupo de población tenemos
varios ejemplos llevados a cabo en las investigaciones:
-Efectos de la musicoterapia en la coordinación motora y el equilibrio: Cañar
(2020) investigó los efectos de esta opción durante 8 semanas (frecuencia de la
intervención: 3 veces/semana, durante 60 minutos cada sesión) a deportistas de
entre 15 y 42 años. Obtuvo resultados muy positivos (mejoró un 12% en la coordinación
motora y un 17% el equilibrio).
-Intervención basada en ejercicios con Wii: Silva y sus colaboradores (2017)
realizaron un programa de ejercicios con la Wii para mejorar la condición física,
la movilidad funcional y la competencia motriz de un grupo de adultos con
síndrome de Down (1 hora semanal de ejercicios de equilibrio, resistencia y de
fuerza isométrica). Como resultados obtuvo mejoras en la fuerza explosiva de la
pierna, de la movilidad funcional, de la resistencia y de la velocidad de los
miembros de las extremidades.
-Interval
training: Boer y Moss (2016) compararon el entrenamiento aeróbico contínuo
con respecto al interválico (grupos aeróbico, interválico y control; durante 12
semanas) en un grupo de adultos con síndrome de Down. Concluyen que ambas
intervenciones son efectivas, y que quizás el entrenamiento interválico es más
eficaz para la reducción del peso corporal y la capacidad aeróbica.
-Entrenamiento
vibratorio: Matute-Llorente y sus colaboradores (2016) investigaron el
efecto de 20 semanas de entrenamiento en personas con síndrome de Down y
personas sin síndrome de Down. Lo interesante de esta investigación es que
mejoraron la densidad mineral ósea de los adolescentes con síndrome de Down.
-Entrenamiento
de fuerza y entrenamiento aeróbico: Seron y sus colaboradores (2014)
compararon los entrenamientos aeróbico por un lado, y fuerza por otro lado, con
un grupo control. Lo interesante es que el entrenamiento de fuerza (12 RM, 2
veces/semana) fue viable en este grupo de población. Además, el entrenamiento
en circuito mejora la inflamación sistémica de este grupo de población
(adaptado de Rosety-Rodríguez et al, 2013).
-Entrenamiento
de la marcha en cinta: Rodenbusch (2013) y sus colaboradores sugieren que el
entrenamiento sobre esta superficie mejora las características angulares y
espacio-temporales de esta población, incluso que es positiva lo utilización de
marcha con inclinación.
-Entrenamiento
pliométrico con saltos: González-Agüero y sus colaboradores (2011) proponen
una intervención de pliometría sobre alumnos de entre 10 y 19 años. Aunque no
obtuvieron diferencias significativas en la grasa corporal tras la
intervención, sí mejoró la masa magra. Se ha propuesto que puede existir una
relación entre el entrenamiento de saltos con el equilibrio durante la marcha
(Wang y Chang, 1997).
-Subir
escaleras, la máquina de remo, entrenamiento en bicicleta,…: Lotan (2007)
propone una serie de ejercicios recomendados para esta población, entre las que
se encuentran las anteriores. Subir escaleras parece una buena opción, pues
mejoraría el ajuste del movimiento a los obstáculos, y las otras 2 modalidades
mejorarían la condición aeróbica, al igual que en cualquier otra población.
-Entrenamiento
de la estabilidad del core: Alshakawi y Elshafey (2019) proponene un
entrenamiento del core comparado con el entrenamiento de marcha para mejorar la
estabilización del core durante la marcha (niños de 4 a 6 años) (sesiones de 60
minutos, 3 veces/ semana durante 8 semanas). Como resultado, obtiene que tanto
el entrenamiento del core como el entrenamiento de la marcha suponen un
incremento del equilibrio.
-Entrenamiento
con actividades acuáticas: Boer y Beer (2019) proponen el entrenamiento en
el agua, y aunque mejoran el fitness funcional tras la intervención, no mejoran
la fuerza del tren superior ni el equilibrio.
-La
hipoterapia o la monta a caballo: Gámez y Gamonales (2019) proponen la
utilización de esta modalidad de ejercicio para la mejora del control postural
y el equilibrio.
Pero,… ¿existen
contraindicaciones? (Guerra Balic, 2000).
La
asociación nacional de deporte especial (ANDE), en principio, no prohíbe directamente ningún tipo de deporte, porque considera que las limitaciones para su práctica van marcadas de forma individual; por tanto, si una persona no es capaz de practicar el deporte siguiendo las normas de la federación, pasaría a practicar este deporte de una forma modificada y adaptada.
Special
Olympics considera que los
eventos y deportes prohibidos son actividades
en las cuales el comité médico
deportivo ha determinado que no
reúnen las normas mínimas de salud y seguridad.
Este comité encuentra que estos
deportes exponen a los atletas a
un riesgo innecesariamente alto de
lesión, especialmente lesiones
que dejan secuelas durante toda
la vida.
También
existen en Special Olympics ciertas
razones filosóficas para prohibir
un deporte; así, los deportes de combate
están en directo conflicto con
los principios básicos de Special Olympics
y no son incluídos. Entre los deportes
prohibidos por Special Olympics se encuentran:
-Atletismo: pruebas de la lanzamiento
(Jabalina, Disco, Martillo) y prueba de salto con pértiga. -Boxeo.
-Saltos ornamentales.
-Artes marciales.
-Esgrima.
-Tiro al blanco.
-Deportes de contacto: rugby, fútbol americano.
-Esquí: salto de trampolín.
También se
tiene en consideración todos aquellos deportes prohibidos por Special Olympics en caso de que un individuo con SD presente inestabilidad atlo-axoidea, algunos de los cuales ya han sido citados:
-Equitación. -Gimnasia: acrobacias sobre suelo y aparatos, saltos sobre cama elástica, cualquier tipo de voltereta.
-Buceo.
-Pentatlón.
-Natación: zambullida de cabeza, estilo mariposa.
-Atletismo: salto de altura.
-Esquí alpino.
-Halterofilia.
-Fútbol.
En caso de
no tener un diagnóstico seguro
de inestabilidad atlo-axoidea se
corre riesgo de lesión; por tanto, además
de las actividades anteriores, en
todas aquellas que supongan flexión y extensión
de la columna cervical y que no
están directamente prohibidas, será
recomendable ser cuidadosos a
la hora de practicarlos (castellers y aerobic entre otras).
Existen
otros deportes que tienen algunas
reglas limitantes a la hora de practicarlas,
y generalmente se debe ir con
cautela para mantener la seguridad
de los deportistas. Por
ejemplo, la vela es un deporte que una persona
con síndrome de Down podrá practicar, pero
siempre acompañado de una persona
sin síndrome de Down; así, también se recomienda en caso de practicar
deportes de aventura que siempre sea con compañía tutelada.
En conclusión, siguiendo las recomendaciones de
los expertos, y teniendo en cuenta las particularidades de esta población, es
muy beneficioso realizar actividad física para esta población, puesto que
presenta innumerables ventajas: sobre el equilibrio, sobre el IMC, sobre la
hipertensión arterial, sobre la densidad mineral ósea,…
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